viernes, 23 de noviembre de 2012

Pasado cierto tiempo ya no te importan demasiado los detalles entendes que no hay una manera y te lanzas. Pensas que lo mejor sería caer en una cama elástica que te lleve bien arriba, bien rápido, pero arriba no duras nada, te volves a caer y siempre en la cama elástica y estas ahí yendo y viendo en el stop and go de la vida. Así que no, preferís que en una de las caídas libres alguien sea generoso y te corra la cama, la elástica y la del dormitorio cosa de evitar sucumbir en sueños de los que nunca te despertas, que son pura mentira porque no son sueños sino miedos y sabes que ahí las ilusiones no caben así que un dos tres seamos gatos y caigamos lo mas parados posible y perdiendo la menor cantidad de vidas para la famosa toco fondo y me doy un empujón o como bien dicen algunos para tomar impulso y llegar mas alto o para llegar al fondo de uno y escarbarse un rato. Pero resulta que para ese momento ya me olvidé de lo que estaba diciendo y pasado cierto tiempo, ya no te importan demasiado los detalles.

martes, 17 de julio de 2012

No sabe quedarse callada. En la búsqueda por la palabra justa, derrocha alientos. Siempre se quita una prenda de más. El corazón. No entiende que hay un pedacito que es solo de ella. Que no debe compartirlo con nadie, si espera que su corazón se mantenga firme siempre. Pero no. Se rompe porque lo expone. Metiendose la mano entre las costillas lo arranca de cuajo, lo sacude un poco, le pasa un trapito, y lo entrega a mano suelta. Cada vez que lo devuelve a su cuerpo el corazón es mas pequeñito. Le falta un pedacito, o esta ajado. Y eso es lo peor. Porque el problema no es exponerlo, sino el yeso que pone por unos dias para que se reconstruya.