martes, 17 de julio de 2012

No sabe quedarse callada. En la búsqueda por la palabra justa, derrocha alientos. Siempre se quita una prenda de más. El corazón. No entiende que hay un pedacito que es solo de ella. Que no debe compartirlo con nadie, si espera que su corazón se mantenga firme siempre. Pero no. Se rompe porque lo expone. Metiendose la mano entre las costillas lo arranca de cuajo, lo sacude un poco, le pasa un trapito, y lo entrega a mano suelta. Cada vez que lo devuelve a su cuerpo el corazón es mas pequeñito. Le falta un pedacito, o esta ajado. Y eso es lo peor. Porque el problema no es exponerlo, sino el yeso que pone por unos dias para que se reconstruya.

No hay comentarios:

Publicar un comentario